La caída de los Imperios.


En esta ocasión se trataran cuatro fechas importantes, donde cada una representa el inicio de nuevos órdenes mundiales, veamos:
  • Año 476- Derrumbe del Imperio Romano.

El Imperio Romano alcanzó su mayor extensión al comienzo del siglo II d. C. Estaba dividido en provincias, directamente sometidas al control del Emperador y del Senado, quienes habían perdido poder en los últimos años del Imperio.

Es en el siglo III que la gloriosa historia del Imperio Romano inicia su decadencia. Sumidos en el caos y en decisiones desfavorables para el imperio, concretamente la declaración de libertad de cultos por Constantino, se da paso a un cambio drástico: el imperio pasó de un sistema antiguo-pagano a uno “moderno”-cristiano, convirtiéndose el cristianismo la religión oficial. Y es el punto que me interesa resaltar: en mi percepción, es indudable que la conversión al cristianismo condujera al Imperio Romano a su fin. Existen varias teorías que tratan de explicar el derrumbe y caída del Imperio, me suscribo a la teoría religiosa, que señala al cristianismo como punto clave para su perdición. Cabe resaltar que este hecho histórico es un enigma aún sin resolver, donde cada quien saca sus propias conclusiones.

No obstante, hay que tomar en cuenta otros factores que contribuyeron a su derrumbe total. Luego de media docena de Emperadores que pasaron por el trono, constantes luchas de poder entre el ejército bárbaro y los funcionarios civiles romanos por la dirección del Estado, con victoria de los militares, surgen diversos caudillajes, los cuales se encargaron de saquear y destruir Roma. 

Sin embargo, luego de la muerte del emperador Teodosio, se dividió el imperio entre sus dos hijos en: Imperio Romano de Occidente, gobernado por Honorio y el Imperio Romano de Oriente, dirigido por Arcadio. Esta división no ayudó a resolver los problemas que se estaban presentando desde el siglo anterior, como las constantes guerras civiles y los desórdenes internos, revueltas sociales que no eran aplacadas porque los soldados eran reservados y utilizados exclusivamente para las batallas con los bárbaros. A esto se le suman las plagas y el bandidaje en el comercio tanto marítimo como terrestre. 

Con la división llevada a cabo por Teodosio, el Imperio terminó su ruptura, pues Oriente con su capital en Constantinopla y Occidente con su capital en Roma, tomaron caminos muy distintos, lo que perjudicó el equilibrio económico, pues Oriente se enriqueció más que Occidente, trayendo como consecuencia problemas internos. 

La gloriosa historia del Imperio Romano de Occidente llegó a su fin en el año 476, después de 1.229 años, cuando Odoacro, un caudillo bárbaro, destituyó al joven emperador Rómulo Augusto (último emperador efectivo) y asumió el gobierno de Italia.


                                Límites y situación del Imperio Romano a la muerte de César



  • Año 1453- Caída de Constantinopla, Imperio Romano de Oriente o Bizantino.

A comienzos del siglo XV el Imperio bizantino era ya una sombra de lo que había sido. El Imperio turco otomano ocupaba toda Asia Menor y amplios territorios europeos que se extendían hasta Serbia o Valaquia, estados vasallos. Por otro lado, muchas de las islas del mar Jónico y del Egeo pertenecían a los imperios comerciales de Génova y Venecia. En esa época las posesiones bizantinas se reducían a la ciudad de Constantinopla y Tesalónica y a un puñado de enclaves en el mar Negro y algunas islas en el norte del Egeo.

El sultán turco Mehmet II tenía como una de sus prioridades la conquista de Constantinopla, a la que pretendía convertir en el centro político de su imperio.

Una serie de acontecimientos contribuyeron a que Constantinopla no pudiera defenderse del sitio de los turcos otomanos, entre ellas: 1) el cisma entre las Iglesias Romana y Ortodoxa hizo que occidente no mostrara el más mínimo interés en la histórica capital, 2) que solo contaba con 50.000 habitantes y, de entre ellos, solo unos 7.000 soldados. 3) Por otra parte, los turcos cortaron las comunicaciones, así Constantinopla no podía pedir grano a los países del mar Negro.

El basileus bizantino pidió apoyo a las potencias europeas, recibiéndola solo de venecianos y genoveses, Génova envió a 700 hombres, comandados por Giustiniani. Aún así los turcos superaban con creces en número a los defensores.
Luego de la toma de Constantinopla, el Imperio Otomano se fortaleció y se expandió hasta Viena. Fue, en cualquier caso, el fin de la presencia del antiguo Imperio Romano en oriente. La ciudad cambió de nombre, pasándose a llamar Estambul, que aún perdura en la actualidad. 

En Occidente la caída de Constantinopla fue recibida con pesar, aunque el mundo cristiano no hizo verdaderos esfuerzos por evitarla. Por su parte el mundo islámico aplaudió la hazaña, aunque muchos soberanos musulmanes rivales de los Otomanos vieron con disgusto una conquista que abrió el paso a la hegemonía otomana sobre el Islam que se prolongó hasta comienzos del siglo XX.

Una vez más en la historia se puede observar como la religión envuelta en la política no compagina, es por ella que surgen efímeros imperios (y/o Estados), que así mismo como llegan se van. El Imperio Romano de Oriente cayó, desde mi percepción, por las mismas razones que el Imperio Romano de Occidente, que tuvo su fin en el 476 d.C. El cristianismo, las diferencias de cultos entre la iglesia Romana y la Ortodoxa, no brindaron al Imperio bizantino un terreno ideal para su defensa y posteriormente su victoria. 





  • Año 1789- Caída de la monarquía en Francia
El año 1789 trajo consigo numerosos acontecimientos que brindaron al mundo nuevos comienzos, tanto políticos como sociales, este año marcó el inicio de la época Contemporánea.

Todas las miradas en Francia, donde las ácidas críticas de los escritores de la Ilustración al sistema político imperante; el descontento general ante el fracaso de la política exterior que obligó a entregar el Canadá a Inglaterra, y las aspiraciones de la alta burguesía a intervenir en el gobierno de la nación, prepararon un clima propicio para la revolución más conocida en la historia, que estalló al agudizarse la crisis económica que venía sufriendo el país antes mencionado desde el final de 1763. 

La airada población de París se lanzó al asalto de la prisión de la Bastilla, una antigua fortaleza que se había convertido en símbolo del despotismo real, absolutismo político y del régimen que se deseaba cambiar. Su caída en manos del pueblo constituyó el vibrante comienzo de la Revolución Francesa. El 14 de julio de 1789 luego de tomada por asalto la prisión de Bastilla, la rendición por parte del rey Luis XVI fue saludada como una gran victoria, y de inmediato el episodio cristalizó en la mente popular como una gran gesta, adornada con actos heroicos, hasta convertirse en el símbolo del triunfo de la Revolución y del inicio de una nueva era de libertad. 

Segun los historiadores, en la boca de la población se escuchaban palabras nuevas como: ciudadanos, libertad, derechos, igualdad, nación, tercer estado, constitución. 

Es entonces cuando se lleva a cabo la segunda parte de esta revolución, el 26 de agosto del mismo año se firma la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, allí se definen los derechos "naturales e imprescriptibles" como la libertad, la propiedad, la seguridad, la resistencia a la opresión. Asimismo, reconoce la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y la justicia. Por último, afirma el principio de la separación de poderes.

El Rey Luis XVI la ratificó el 5 de octubre, bajo la presión de la Asamblea y el pueblo, que había acudido a Versalles. Sirvió de preámbulo a la primera constitución de la Revolución Francesa, aprobada en 1791.

En conclusión, la Revolución junto a la Declaración sentaron las bases para las futuras independencias y constituciones de las colonias (principalmente de América y el Caribe) que empezaron a desligarse de sus respectivas coronas. 
                                                              Luis XVI en la Guillotina




  • Año 1945- Caída del Tercer Reich: Hitler y los nazis.
Al entrar el año 1945 la Segunda Guerra Mundial ya había sofocado parcialmente y tomaba un rumbo decisivo para las potencias mundiales: La guerra en Europa terminó con la captura de Berlín por tropas soviéticas y polacas y la consiguiente rendición incondicional alemana el 8 de mayo de 1945. La Armada Imperial Japonesa resultó derrotada por los Estados Unidos y la invasión del archipiélago japonés se hizo inminente. Tras el bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki por parte de los Estados Unidos y la invasión soviética de Manchuria, la guerra en Asia terminó el 15 de agosto de 1945 cuando Japón aceptó la rendición incondicional. La guerra acabó con una victoria total de los Aliados (Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Polonia) sobre el Eje (Alemania, Japón e Italia) en 1945. Hay que destacar la participación de varias figuras políticas que hicieron posible el fin de la guerra, entre ellas: Winston Churchill, el presidente Roosevelt, Harry Truman y Iosif Stalin.


Se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU), tras la conflagración para fomentar la cooperación internacional y prevenir futuros conflictos. Esta organización es la encargada de la paz y seguridad mundial, junto a sus órganos y organismos especializados, y hasta la actualidad ha jugado un papel determinante en las estrategias políticas mundiales, manteniendo al mundo en relativa paz.


La Unión Soviética y los Estados Unidos se alzaron como superpotencias rivales, estableciéndose el escenario para la Guerra Fría, que se prolongó por los siguientes 46 años. Al mismo tiempo declinó la influencia de las grandes potencias europeas, materializado en el inicio de la descolonización de Asia y África. La mayoría de los países cuyas industrias habían sido dañadas iniciaron la recuperación económica, mientras que la integración política, especialmente en Europa, emergió como un esfuerzo para establecer las relaciones de postguerra.


A manera de conclusión, la Segunda Guerra Mundial alteró las relaciones políticas y la estructura social del mundo, iniciando un nuevo orden mundial: la bipolaridad. Dió paso a la llamada Guerra Fría, donde el mundo se dividió en dos bloques: 1) bloque capitalista, encabezado por Estados Unidos; 2) bloque socialista, encabezado por la Unión Soviética (URSS). La diplomacia encontró su clímax, así también como el espionaje. Este período fue de cierta tensión, caracterizado por la rivalidad entre los dos bloques. Sin embargo, vió su fin después de la caída de la URSS en 1989-1990.




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